¿Eres taxista y necesitas un crédito?

Créditos de financiación privada para reponerse de las vacaciones

Alrededor de 70.000 taxis operan en toda España. Una cifra nada desdeñable que lleva aparejada detrás la realidad de otros tantos profesionales del sector. Y ésta no es otra que una carrera de obstáculos para conseguir ponerse en marcha por un lado y después mantenerse sin un descalabro para las cuentas personales. Sólo el precio de las licencias (que ya no se otorgan, así que hay que esperar a que alguien que se jubile o lo deje venda alguna), ya asciende a cifras que rondan los 150.000 euros. Motivo por el que es amortizable mediante créditos para taxistas, ya que se trata de una cantidad bastante asequible para funcionar como aval.

 

Las dificultades de llegar al mundo del taxi

Como ya hemos dicho, el primer hándicap que tiene que superar la persona que quiere dedicarse al mundo del taxi es hacerse con una licencia. Para ello tendrá que pedir un préstamo e ir amortizándolo poco a poco, consiguiendo rentabilizar al máximo la licencia. Para ello, hay muchos profesionales de este sector que subcontratan el taxi una parte del tiempo. De las 16 horas como máximo que puede circular, la mitad conducen ellos mismos y el resto del tiempo cuentan con alguien que siga usándolo. Una medida que dentro de las posibilidades legales puede llevarse a cabo para tratar de cuadrar las cuentas.

Pero además de la inversión en la licencia, hay que tener en cuenta otros gastos. El principal de ellos es el propio vehículo, que no puede ser cualquiera. El ayuntamiento de la ciudad en la que se presta el servicio dispone de una lista con aquellos coches que pueden ser taxis en sus calles. Normalmente se trata de vehículos de gama media, cuyo coste suele oscilar entre los 15.000 y los 20.000 euros. Sin embargo, legalmente su vida máxima es de 10 años. La mayoría lo cambia cada lustro, pues el cuenta kilómetros muestra ya demasiadas vueltas.

Por otro lado, es necesario instalar el taxímetro, lo cual supone alrededor de 2.000 euros. También es necesario tener el sistema de comunicación con la central y con los otros taxistas (unos 120 euros).

Hay que tener en cuenta también el gasto que supone obtener el BTP, el título necesario para habilitar al taxista como conductor de un transporte público. Realizar el curso, el examen y abonar las tasas pertinentes tiene un coste de en torno a 1.000 euros.

Tu taxi puede ser también tu fuente de financiación

El mantenimiento del vehículo: unos gastos mensuales importantes

Además de las grandes cantidades que hay que destinar a la puesta en marcha de un taxi, hay otros gastos mensuales que no pueden pasarse por alto. Quizá el primero de todos debiera ser la seguridad social del autónomo. Esta cantidad es variable, ya que dependerá de los ingresos que se obtengan. Como mínimo, si no se cuenta con ninguna de las ayudas que el gobierno puso en marcha, hay que pagar unos 300 euros al mes. Si se quiere cotizar más, habrá que pasarse a los siguientes tramos.

Los seguros también suponen un gasto importante y es que no son iguales que los de un vehículo de uso doméstico. Tienen unas primas diferentes y todo ello está cifrado en torno a los 1.500 ó 2.000 euros al mes.

A esto hay que sumarle el mantenimiento del vehículo, las reparaciones, el impuesto de circulación y la ITV (Inspección Técnica de Vehículos). Y, por supuesto, el combustible, que las distintas organizaciones profesionales cifran en unos 4.800 euros anuales.

Todos estos gastos, tanto de inversión inicial como mensuales, son los que hacen que la situación económica de un taxista sea delicada. Una buena planificación y disponer de posibilidades de financiación como los créditos para taxistas, será indispensable para la supervivencia del negocio.

 

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2015-11-04