Ser autónomo o emprendedor: Principales diferencias

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En los últimos años, la palabra emprendimiento ha ido sonando cada vez con más fuerza y han sido muchos los valientes que han apostado por dejarse guiar por su olfato empresarial para ponerse a trabajar en una idea o proyecto propio. Un camino difícil pero motivador que muchos han conseguido materializar con el apoyo de la familia, círculos cercanos o las facilidades brindadas por aliados como un crédito para emprendedores, productos útiles y centrados en las necesidades específicas de este tipo de perfiles.

Ideas de negocio que pueden hacerse realidad con un crédito para emprendedores

Ese impulsor de ideas o proyectos llamado emprendedor

El emprendedor es por tanto esa persona que apuesta de forma aislada o en grupo por desarrollar un proyecto. Un impulsor de ideas y materializador de posibilidades de negocio o proyectos sociales. Si es cierto, que muchos de estos perfiles emprendedores pueden acabar por convertirse en trabajadores por cuenta propia e ingresar en este régimen de autónomos, eso sí sin perder de vista ese matiz de impulsor de acciones que acompaña a este grupo.

La palabra emprendedor está acompañada de un componente inspirador, vocacional y más allá de los resultados inmediatos por una apuesta por salir de la zona de confort y poner en marcha una idea de negocio.

Cuando se habla de autónomos se hace referencia a aquellos trabajadores que desarrollan una actividad económica, en el sector profesional que consideren, con el objetivo mensual de generar unos ingresos, en la línea que cualquier otro trabajador asalariado. Un grupo laboral más enfocado a resultados y sin ese componente de rastreo de posibilidades, de búsqueda de nuevos mercados o vías de actuación: profesionales que actúan con un alto componente de prueba-error como sucede en el equipo de los emprendedores.

Jóvenes con olfato y visión para los negocios

A grandes rasgos entramos dentro de un terreno de matices en el que en el caso del emprendedor se define por ese componente arriesgado, de apuesta y de salida de la zona de confort para asumir el reto de poner en marcha una idea. Un fin que está presente en la mayoría de los proyectos y que en los últimos años cuenta con perfiles de gente muy joven como abanderados.

En los últimos años han sido muchos los proyectos de éxito nacidos del tesón y la apuesta de emprendedores, muchos de ellos jóvenes que creyeron en sus ideas y que en algunos casos más que conocidos no habían superado la mayoría de edad.

Grandes empresas vinculadas a redes sociales, marcas de moda, negocios de videojuegos o de venta por internet nacieron de ese espíritu emprendedor contando como capitanes de navío con unos creadores que, en algunos casos ni habían superado la mayoría de edad. Gente que tenía su idea en la cabeza, se ilusionó y creyó en ella, recurrió a aquellas vías que pudieran hacer posible su desarrollo -con recursos familiares o mediante créditos para emprendedores , por ejemplo- y no pararon hasta dar con una fórmula exitosa capaz de generar riqueza.

Una nueva mentalidad y filosofía de trabajo para muchos que ha hecho sonar con fuerza en nuestro vocabulario palabras como emprendimiento, start-ups, outsourcing - procesos vinculados a la externalización de tareas- , Elevator Pitch-breves exposiciones para presentar y hacer valer una idea ante inversores, entidades o instituciones capaces de respaldar un proyecto-, Business Angels-personas que destinan dinero a este tipo de proyectos en fase de lanzamiento participando en el capital y seguimiento de resultados de los mismos-, incubadoras o aceleradoras de empresas.

 

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2016-05-04