¿Cómo cancelar una subasta judicial de mi vivienda? ¡Me embargan!

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La subasta judicial es uno de los peores métodos al que se le puede someter a un deudor para que pueda llevar a cabo sus pagos, no sólo porque pierde todo derecho y control sobre la propiedad embargada, sino también porque esta se suele subastar a un precio muy inferior al de mercado.

Este precio es un factor que no afecta al deudor directamente, ya que íntegramente será depositado en las cuentas de la entidad o persona con la cual ha contraído la deuda, pero sí que le afecta de forma indirecta en el sentido que de haber vendido él mismo la propiedad, no sólo habría tenido un control absoluto en cuanto a la cantidad a obtener, sino que además esta hubiese estado equiparada al precio del mercado, perdiendo la propiedad pero pudiendo obtener el margen de beneficios que se le posibilite.

Es por esta razón y por el hecho de no querer perder algo tan importante y personal, protegido por derechos como es la vivienda, por lo que siempre que sea posible, se debe evitar la subasta judicial pero, ¿Cómo es posible?

Negociar y hacer replantear la posibilidad de la subasta

En la gran mayoría de las ocasiones, quienes quieren ver resuelta la deuda no tendrán problema alguno en negociar plazos si ven un interés porque esta se salde. Su fin máximo es cobrar lo adeudado, de la forma más cómoda y sin complicaciones, por lo que ellos mismos no acudirán a la subasta del bien a menos que no haya otra manera de cobrar posible.

Si ven en el deudor interés por pagar y por evitar la subasta, no dudaran en evitar las complicaciones que conlleva organizar una subasta y la pérdida de valor a la que se somete la propiedad.

Ofrece un plan de pagos convincente

Puede existir una voluntad de pagar, pero una imposibilidad que produzca que este pago se pueda realizar inmediatamente. Ante esta situación, la conversación entre todas las partes debe ser fluida y constante, y plantear en todo momento soluciones, nunca trabas al pago.

Las subastas suelen programarse ante la dejadez o falta de respuesta del deudor, por lo que es muy importante mostrarse proactivo a la hora de querer saldar la deuda

Por otra parte, hay que evitar el medio-largo plazo. Existen soluciones urgentes que permiten la cancelación de embargos y subastas de forma inmediata, y son sin duda la mejor salida ante esta situación. Una subasta se plantea tras un tiempo bastante prudencial de reclamación del pago, por lo que quien la solicita, lo que menos quiere escuchar como respuesta del deudor es una prórroga para posibilitar el pago.

Tener presente los plazos en todo momento

Tanto el plazo límite para evitar la subasta como la fecha de celebración de esta. Por todo lo descrito, es muy fácil que ante otras posibilidades se cancele una subasta, pero se debe actuar con rapidez y firmeza. Una vez puesta en marcha la maquinaria de la subasta no valen las medias tintas.

Tal como hemos insistido, un plan de cobro que no permita la obtención de liquidez inmediata puede suponer que la cantidad que cancele la deuda llegue tarde y nos veamos ya sin posibilidad de dar marcha atrás y sin vivienda, por lo que en todo momento prioriza la inmediata supresión de los planes de ejecución de la subasta antes que la obtención de liquidez a un mediano plazo.

 

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2015-08-18

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